jueves, 14 de junio de 2012

CINE EUROPEO - HÁBLAME DE LA LLUVIA (Parlez-moi de la Pluie, 2008) de Agnés Jaoui





RADIOGRAFÍA DEL ALMA HUMANA


BUENA
* * *


Agnès Jaoui cuenta con suficientes pergaminos y un nombre propio ganado gracias a films como El Gusto de los Otros (2000) y Como una Imagen (2004). Háblame de la Lluvia es una comedia que cuenta con ciertas características reconocibles del cine de esta realizadora francesa. Esa capacidad para encontrar en la comedia melancolía y esa virtud para encarar una situación dramática con la soltura y elegancia necesarias para tratar una temática de tono serio, pero dejando lugar a momentos mas distendidos. Con dosis de ironía y una capacidad crítica destacable el film despliega un abanico de patologías y sintomatologías en un repertorio de culpas, debilidades y arrepentimientos que con realismo dibuja a seres imperfectos y anti héroes anónimos y mezquinos, conviviendo con sus propias imperfecciones.

Esta comedia francesa es el tercer largometraje de la directora Agnès Jaoui, que también interpreta en el personaje principal a una mujer feminista recientemente dedicada a la política, que veremos como regresa unos días a su pueblo natal en el sur de Francia, con el fin de ayudar a su hermana a ordenar las pertenencias de su madre recientemente fallecida. El regreso a su hogar no es nada que el personaje de Jaoui aprecie, pero aprovechará su estadía para sacar provecho de su carrera política involucrándose en los conflictos y situaciones de enredos que atraviesan los demás personajes que conviven en la casa familiar.

La trama esta compuesta por un rompecabezas de relaciones personales entre los personajes que el espectador ira descubriendo a medida que avanza la historia y esta los va uniendo y a su vez cuestionándolos en sus consecuencias, elemento que pone a prueba la complicidad y la participativa mirada del espectador. El film aborda en tono ácido el poder de decisión de uno frente a la mirada de los otros y como estos influyen en el destino de una familia en el seno de una sociedad que vive juzgando a sus semejantes. 

Las situaciones que provocan humor, puede entenderse, tienen una base un tanto absurda o inocente y esto tiene que ver con colocar a sus personajes en una situación de que nos provoque cierta vergüenza ajena, solo en apariencia. Esta primera capa de lectura de la historia, la del humor espontáneo, tiene otra capa bastante más profunda y otras intenciones: es allí donde encontraremos en el film la sutil crítica social a sus personajes.

Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri –también guionista e intérprete del film-, una dupla cinematográfica efectiva, lucida y probada, se han convertido en los últimos años en un referente del cine francés contemporáneo. Construyendo personajes nada estereotipados en medio de situaciones conflictivas y de resolución nada complaciente para el espectador, esta constante ha indagado en el nivel reflexivo mas intimo del hombre de hoy, casi como un estudio social de sentimientos; es el motor de sus ficciones este estallido en su obra, esas huellas rastreables de las que se precia todo cine de autor. Hábil constructora de situaciones hasta el punto de dar la sensación de que el film tarda en encontrarse a si mismo en sus múltiples líneas narrativas, conociendo su filmografía la evolución de este puede ser un tanto previsible o condicionada a los grandes interrogantes humanos que aborda.

Es más que válido lo punzante que resulta a la hora de observar ciertas situaciones cotidianas, indagación e inteligencia son dos características que ha hecho costumbre anteriormente en su filmografía. Su poder de análisis reconstruye al ser social de estos tiempos, ese que posterga sus sentimientos, ese que no es un padre responsable, ese de situaciones amorosas comprometidas. No obstante, sin ser lo incisiva, potente, corrosiva y precisa de sus anteriores films citados, este  es una suerte de continuación temática de aquellos mencionados, una digna hermana menor.

Otra vez la cotidianeidad de sus personajes en el foco de la cuestión son abordados con profundidad desnudando matices opuestos de la vida. Este universo temático ya transitado se sitúa a mitad de camino entre lo risible y lo trágico. Así, la clase burguesa francesa es disectada con precisión para encontrar dentro de ella una génesis de amargura y en su rincón mas profundo la verdadera trascendencia oculta detrás de una fachada que admite más de un doblez. 

Esa lluvia que da titulo al film, es una metáfora sobre el clima interior de sus personajes sin rumbo, esa variabilidad entre tormenta y calma, entre pequeñas mentiras y traiciones, engaños y humillaciones. Hábleme de la Lluvia es un cine de personajes, seres de carne y hueso y por ende de corazones imperfectos, de moralidad dudosa. Su espíritu reflexivo es de alcance universal y de temáticas que nos alcanzan a todos por igual: el desarraigo familiar, la reconciliación con nosotros mismos, el victimismo feminista en medio de una sociedad parcialmente machista. Un cine del que debe admirarse su capacidad de hacer equilibrio entre el drama y la comedia, un cine refrescante para estos tiempos puesto que ofrece una mirada nada habitual: un mirarse a sí mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario